Ciudad de Vascos

  El yacimiento

 

 

 

 

Ubicación geográfica

Al pie de las Sierras Ancha y Aguda, en las estribaciones occidentales de los Montes de Toledo, y asentada en uno de los márgenes abruptos y de grandes formaciones graníticas que surca el río Huso (o Uso) afluente meridional del río Tajo, se encuentra el yacimiento arqueológico de “Ciudad de Vascos”.

Esta antigua madina andalusí, emplazada en la propiedad particular de la finca “Las Cucañas”, aprovechaba un clima y un entorno hídrico quizá más propicio que el actual, beneficiándose del arroyo llamado de la Mora, que discurre por el oeste de la ciudad amurallada. Es precisamente en años de lluvias copiosas, cuando el entorno vegetal emerge y permite disfrutar de un auténtico espectáculo natural en primavera, entre almendros, encinas, acebuches, lentiscos, enebros y alguna cornicabra, que sumados a las sorprendentes estructuras que han permanecido, nos otorgan la privilegiada posibilidad de recuperar un resquicio de la historia de la presencia islámica en la Península Ibérica en un paisaje de agreste belleza, a 430 m. sobre el nivel del mar.

El primer impacto visual para el visitante son los restos defensivos de la ciudad. La muralla envuelve a la madina con una superficie interior de 8 hectáreas y una topografía muy abrupta en descenso hacia una vaguada. En la parte norte, sobre un cerro granítico dominante se levanta la alcazaba. Extramuros se conservan los restos de dos cementerios y, junto al arroyo de la Mora, los de un arrabal. Pero, aparte de estos elementos arquitectónicos que nos reflejan la intencionalidad política de quien los mandó levantar, las investigaciones realizadas nos permiten aproximarnos a la vida cotidiana de las gentes que habitaron la ciudad, sus zonas de trabajo y de ocio, su vida privada y pública, sus aspectos culturales y cultuales y su relación con el más allá a través de sus lugares de enterramiento.

A continuación le invitamos a descubrir diferentes aspectos y dudas que genera este sorprendente enclave, que no recibió mucha atención por parte de las fuentes escritas antiguas, tanto islámicas como cristianas, y en el que los esfuerzos de un equipo de investigadores se centran en resolver las numerosas incógnitas de este paradigmático lugar.

 

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¿Por qué se llama Vascos?

Una de las originalidades de este emplazamiento es precisamente su denominación, Vascos. A primera vista este topónimo nos llevaría a considerar que se tratase de una hipotética repoblación de gentes de origen vasco que habría llevado a fijarlo en tierras tan alejadas (como así pensaron en el siglo XVIII Cornide y Hermosilla, dos académicos que estudiaron el yacimiento). Pero ni mucho menos encontramos referencias textuales en ningún documento medieval por lo que la teoría se presenta poco convincente.

Referencias a Vascos como topónimo recogido en algunos deslindes, aparecen en documentos de los siglos XII y XIII. En el Libro de la Montería mandado redactar por Alfonso XI, en el Libro Tercero, capítulo XVII se señala que el berrocal de Vascos era bueno para cazar osos en invierno.

Referencias posteriores acerca del lugar se encuentran en las “Rela-ciones de Felipe II” publicadas por Viñas y Paz (Relaciones histórico-geográficas-estadísticas de los pueblos de España: Reino de Toledo, Madrid, 1963). Se trata de noticias transmitidas por las gentes de lugares cercanos. En ellas se dice:           

A cuarto de legua de Fuentelapio estan ciertos edificios arruinados e caidos, a donde se dice haber sido una ciudad que se llama Bascos, cuyas muralla e cerca estan hoy enteras de cal e canto […]”
 

         Relaciones Topográficas de Navalmoral y Fuentelapio (23/03/1576)
                                                                 (Viñas y Paz, 1963: 146)
 

“[] una villeta que llaman los labradores la ciudad de Vascos, que está cercada de cal y piedra labrada, lo más de ello en cuadra de muy hermoso muro. Aunque no es ancho tiene una sola puerta y junto a la agua está una fortaleza terriza []


                Relaciones Topográficas de Talavera de la Reina (01/04/1576)
                                                                 (Viñas y Paz, 1963: 450)


Algunas de las investigaciones sobre la ciudad han tratado de averiguar cual es el nombre por el que las fuentes andalusíes podrían haber referenciado este enclave.

De esta forma uno de los primeros investigadores en proponer un topó-nimo diferente, fue Félix Hernández Giménez, que en un estudio sobre las vías de comunicación entre Córdoba y el noroeste peninsular, estableció tras un importante análisis de las fuentes, que el despoblado de Vascos, debía corresponder a la no localizada ciudad de Nafza, principal centro de asentamiento de la tribu bereber del mismo nombre (Hernández, 1967).

Esta hipótesis ha tenido algún seguidor (Guichard, 1976), pero ningún texto nos aclara si nos encontramos exactamente con este emplazamiento. Más bien lo contrario pues en un texto de Ibn Gālib publicado por J. Vallvé se nos indica que Talavera (de la Reina) tenía tres distritos, uno de los cuales era el de Basak. También se recogerá esta información por el geógrafo del siglo XII Yāqūt Al-Hamwī (Abd al Karim, 1974: 105; Vallvé,1975: 378). La referencia es, por tanto, a un territorio al que parece vincularse a nuestro yacimiento.

Aunque como vemos es complicada su identificación, se ha planteado la hipótesis de una combinación de ambos topónimos estableciendo el siguiente planteamiento: el nombre de la ciudad fue Nafza y el del distrito Vascos (Basak). Una vez que se despobló la ciudad, su nombre originario cayó en desuso hasta el extremo que se olvidó, pero no así el de su territorio que terminó por quedar vinculado a la ciudad abandonada, a la que terminaría por dar su nombre actual.

Aún así no estamos en condiciones de determinar la nomenclatura por la que se conoció el enclave en época andalusí, por ello el estudio y la investigación sobre su posible nombre están abiertos a futuros hallazgos epigráficos, o a otras teorías interpretativas que nos pudiesen aportar datos definitivos para resolver este dilema.

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Abd al Karim, G. (1974) "La España musulmana en la obra de Yâqût (Siglos XII- XIII) Repertorio enciclopédico de ciudades, castillos y lugares de al-Andalus. Extraido del Muğam Al-Buldān (Diccionario de los paises)". Cuadernos de Historia del Islam, nº 6; pp. 14- 354.

Guichard, P. (1976) Al-Andalus. Estructura antropológica de una sociedad islámica en Occidente, Barcelona.

Hernández Giménez, F.(1967) “Caminos de Córdoba hacia el Noroeste en época musulmana. Nafza, actual despoblado de vascos; localización segura de los castillos de Viandar y de Abal, y probable de al-Saraf; precisiones sobre la recuperación almohade de Cáceres. (Concluirá)” Al-Andalus, XXXII: 1, pp. 37- 133.

Izquierdo Benito, R. (2005): “Una ciudad de la Marca Media: Vascos (Toledo), en Arqueología y Territorio Medieval, 12.2, pp.35-55. Texto completo. (accesible marzo 2011)

Vallvé Bermejo, J. (1975) "Farhat al-anfus. Una descripción de España de Ibn Gālib". Anuario de filología nº I; pp. 389- 364

Viñas, C. y Paz, R. (1951) Relaciones histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II: Reino de Toledo, Madrid. Pp 450- 451. Texto completo (Accesible marzo 2011)

 

¿Cuándo se fundó?

Si de una manera un tanto sorprendente, las fuentes árabes aparente-mente no aportan datos sobre este enclave, ello supone que tampoco tengamos información acerca del momento de su fundación y abandono, de su función y sentido originarios, y de las gentes que lo habitaron.

Lo que parece evidente es que se trata de una fundación omeya, con un sentido “oficial”, como parece transmitir, con una intencionalidad ideológica, la calidad constructiva de la muralla en algunos tramos y la monumentalidad de sus puertas. De esta forma se ha establecido una datación relativa, planteándose unas fechas entre el año 930 y el 950 aproximadamente. Probablemente esta ciudad se crearía a partir de una fortaleza precedente tipo hisn, que se ubicaría en el cerro donde hoy se levanta la Alcazaba

Así se plantea una doble posibilidad:

1) Que la fundación de la ciudad de Vascos se hubiese llevado a cabo durante el gobierno de ‘Abd al-Rahmān III, en el proceso de refuerzo de la frontera en el que deja a un lugarteniente el mawla Durrī, que tras reprimir un levantamiento, fue “encargado de realizar fortificaciones y reparar torres y atalayas “desde Atienza a Talavera” (Manzano, 1991: 357).

2) Que se tratase de una ciudad de nombre desconocido, señalada en algunos textos, indicando que se construyó o reconstruyó en la frontera de Toledo durante el mandato de al-Hakam  II y de la que se conoce el nombre de su arquitecto (Ahmad b. Nasr b. Jalid).

 

¿Por qué se fundó en este lugar?

La fundación de la ciudad nos lleva a preguntarnos por las causas de la elección de su ubicación y por las posteriores motivaciones de su abandono.

Tres son los supuestos que nos permiten plantearnos el porqué de la elección de este emplazamiento.

 

Un enclave estratégico

El motivo estratégico hay que ponerlo en relación con la necesidad defensiva de la línea del Tajo –en especial en su curso medio–, política que como hemos visto inició el propio ‘Abd al-Rahmān III y luego continuaron sus sucesores, con la fortificación de diversos núcleos a lo largo del río.

Se trataba, por consiguiente, de controlar los principales pasos naturales hacia los cuales se habría de orientar cualquier incursión cristiana como ya había ocurrido en los años anteriores. En las inmediaciones de Vascos existía un vado en el Tajo, al que desde antiguo confluían diversas vías de comunicación y junto al que se habían establecido diversas poblaciones. Así lo atestiguan los yacimientos de Puente Pino (Paleolítico Superior) (Rodríguez, Santonja y Pérez, 2005), el Cerro de la Mesa (Bronce Final a Hierro II) (Chapa y Pereira, 2006), y el aún no identificado de Fuentelapio (Romano y Moderno-Contemporaneo).

Este nudo de comunicación, quedará roto tras la construcción, por el Arzobispo Pedro Tenorio, de un puente fortificado ya en el siglo XIV, que transformaría los sistemas de comunicación antiguos trasladándolos al oeste según el actual eje de comunicación por el Puente del Arzobispo (Jiménez de Gregorio, 1954).

Se trataba, por tanto, de un punto estratégico del que se hacía absolutamente necesario su control. En principio, parecería que lo más oportuno hubiese sido haber levantado la ciudad junto al mismo. Sin embargo, ello no se hizo así, y la ciudad –por causas que desconocemos– se construyó algo más alejada, aunque no a mucha distancia, en un paraje retirado. Para el control del vado se levantarían sendas fortalezas a ambos lados del Tajo, de las que no se han conservado sus restos, aunque la toponimia actual, de clara raíz árabe, nos está señalando su existencia en las localidades toledanas de Alcolea (Alqulaya, la pequeña fortaleza) y Azután (Bury al-Sultan, la Torre del Sultán). Estas fortalezas dependerían, evidentemente de Vascos, donde se organizaría su sistema de vigilancia. De tal manera que, desde este enclave, a pesar de su relativo alejamiento, se procedía al control de este importante paso, y de ahí la función estratégica que estaba desempeñando en el dispositivo fronterizo de al-Andalus, en esta zona del Tajo.  

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Rodríguez de Tembleque, J. M.; Santonja, M. y Pérez-González, A.(2005):"Puente Pino: Un yacimiento achelense en Alcolea de Tajo (Toledo, España)." En Geoarqueología y Conservación del Patrimonio en la Península Ibérica y el Entorno Mediterráneo (M. Santonja, A. Pérez-González y M. J. Machado, eds.) pp. 283-295.

Chapa Brunet, Mª. T. y Pereira Sieso, J. (2006): "El Cerro de la Mesa (Alcolea de Tajo, Toledo) Un vado perdido. Zona arqueológica, Nº. 7, 2, 2006 (Ejemplar dedicado a: Miscelanea en homenaje a Victoria Cabrera) , pp. 121-132. Texto completo <accesible enero de 2012>

Un enclave de interés político

Esta motivación viene determinada por la situación de inestabilidad que en los primeros años del siglo X todavía continuaba presentando esta zona. En ella, desde pronto, se habían establecido gentes de origen bereber, pertenecientes a diversas tribus, entre las cuales la de Nafza debió de tener un mayor protagonismo. En general, los bereberes de al-Andalus no aceptaron de buen grado la imposición del poder omeya y se sublevaron con frecuencia. El propio ‘Abd al-Rahmān III, estando en Toledo tras haber conseguido su pacificación en el año 932, tuvo que enviar tropas a la zona de Talavera donde se habían vuelto a sublevar los Nafza.

Ante aquella situación nos podemos plantear algunas preguntas aunque tienen, hoy por hoy, muy difícil respuesta ¿Pudo haber sido ese contexto de inestabilidad política el que propiciase la fundación de Vascos, como un enclave omeya desde el cual controlar una zona hostil a su autoridad? ¿Fue fundada la ciudad con la finalidad  de recoger en ella a los miembros de la tribu Nafza, los más rebeldes y de ahí el nombre que pudo haber tenido? Si este supuesto político hubiese existido, no cabe duda que también se combinaba con el  estratégico ya señalado, pues era evidente que desde Vascos se controlaba una zona de implantación bereber, conflictiva, y un punto significativo como era el vado del Tajo.

Un enclave de interés económico

En 1560 Francisco Fernández en su Historia de Talavera de la Reina nos indica:

“Algunos antiguos naturales de aquella tierra restifican oir decir a sus antecesores que conocieron un carril ancho y usado que llegaba a la mina dicha de Jereña/Jaeña y que en esta Vascos se hazían las fundiciones del metal […]”

Tradicionalmente se ha venido asociando este yacimiento a un centro metalúrgico de cierta envergadura, en el que se trabajaban metales –especialmente preciosos- procedentes de las minas de los cercanos Montes de Toledo. Es cierto que en los alrededores de Vascos existieron minas abundantes y que las excavaciones nos han proporcionado algunos elementos que nos indican una cierta actividad metalúrgica en el lugar: escorias, martillos mineros, moldes, etc. Sin embargo, hasta el presente, no son lo suficientemente significativos como para considerar que sean el reflejo de una actividad de cierta envergadura y menos relacionada con el trabajo de metales preciosos. Más bien parecen relacionados con una explotación de hierro. No obstante, no descartamos que el lugar haya podido estar asociado, desde muy antiguo, con actividades minero-metalúrgicas proseguidas en etapas sucesivas. Con lo cual, en aquel lugar, en un punto que hoy desconocemos, se pudo haber desarrollado una infraestructura metalúrgica de cierta envergadura, que, en tal caso, los musulmanes no hicieron nada más que aprovecharla y continuarla. Lo único que éstos, en vez de mantenerla en un contexto reducido, la ampliarían integrándola dentro de una ciudad para así mejor controlar la producción, máxime si la zona era conflictiva. En tal caso, la obtención de hierro habría sido uno de los motivos que llevaron a los Omeyas a fundar Vascos en un enclave que ya contaba con una tradición minero-metalúrgica. Ese metal se podía llevar a Córdoba por la vía que pasaba por las inmediaciones.

¿Por qué se abandonó?

Fuesen cuales fuesen los posibles factores que pudieron estar en el origen de su fundación, lo cierto es que en el lugar se estableció una población con éxito como lo demuestra el tamaño de sus estructuras. Así el control de una producción metalúrgica que se podía fácilmente encauzar hacia Córdoba por una vía cercana; el control de un territorio no siempre sumiso al poder omeya y el control de un paso natural del Tajo, cada vez más necesitado de vigilancia ante la creciente presión cristiana, eran los principales factores que hicieron perdurar al emplazamiento.

Mientras la ciudad desempeñase estas supuestas funciones que estaban en su origen, podía pervivir; pero si las circunstancias cambiaban, el enclave podía dejar de tener sentido y, por tanto, desaparecer, como de hecho ocurrió.

Con los nuevos cambios políticos sufridos en al-Ándalus tras la fragmentación del califato en los reinos de taifa, el territorio de esta área geográfica pasaría a pertenecer al rey al-Mamun de Toledo (1043-1075). Tras su muerte, la debilidad de su sucesor al-Qadir (1075-1085)llevaría a una inestabilidad de la Taifa de Toledo, que provocaría primero la conquista del territorio por al-Mutawakkil de la taifa de Badajoz y tras los pactos con Alfonso VI, la entrega de Toledo en 1085 a los castellanos. Ello conllevó que todas las tierras que habían pertenecido a esta Taifa pasasen a manos cristianas. Vascos fue ocupado por tropas de Alfonso VI, como demuestran las monedas encontradas en la alcazaba correspondientes a este rey.

Ante el impacto ocasionado por la toma de Toledo, al-Mu’tamid de Sevilla y al-Mutawaqil de Badajoz solicitaron ayuda a un imperio que había surgido en el norte de África, los almorávides, que al año siguiente (1086) presentaron batalla al rey castellano en Badajoz, al que vencieron en la conocida como batalla de Sagrajas (Zallaqa) (Viguera, 1995).

Esta nueva amenaza musulmana ocasionó que el valle del Tajo y por ende los sistemas montañosos que separan el Tajo del Guadiana se convirtiesen en una auténtica frontera, e indirectamente la Jara y el alfoz de Talavera sufrieran así una despoblación de la que no comenzarían a recuperarse hasta el siglo XIII (Rodríguez-Picavea, 1999).

Por lo tanto perdidas las principales funciones y roto el sistema económico-comercial-estratégico, se inició un abandono paulatino del emplazamiento de Vascos.

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Viguera Molíns, M. J. (1995) De las taifas al reino de Granada: Al-Andalus, siglos XI-XV. Temas de Hoy.

Rodríguez-Picavea, E. (1999) "Aproximación a la geografía de la frontera meridional de Castilla (1157-1212)", en Cuadernos de Historia Medieval. Sección Miscelánea, 2 (1999), pp. 29-42. Texto completo (accesible marzo 2011).

¿Desde cuando se conoce Vascos?

Como hemos visto, ya desde el siglo XVI se recoge la existencia del emplazamiento por historiadores locales como Francisco Fernández; y así aparecerá en algunas referencias de viajeros y excursionistas que en los siglos XVII y XVIII visiten o tengan noticias de los restos. Será en el discurso presentado en la Academia de la Historia por Ignacio Hermosilla el 25 de septiembre de 1767 en el que se recoja una descripción más detallada del yacimiento, aunque todavía no se determine su vinculación cronológica, relacionando sus imponentes ruinas con un emplazamiento romano, a la vista de sus escuadrados sillares y de la aparición de monedas romanas, así como una lápida votiva romana en las cercanías (en la labranza de “Fuente el Apio”), que publicará el padre Fidel Fita en 1883.

Es en el siglo XX cuando se consigue adscribir y vincular su cronología al período de ocupación musulmán. Los primeros en indicar su vinculación serán el Conde de Cedillo (Cedillo, 1926), Manuel Gómez Moreno y Jiménez de Gregorio (Jiménez, 1949a y 1949b) que realizarán algunas excavaciones en la ciudad como nos indica Jiménez de Gregorio “[…] tanteos hechos a prisa y sin orden alguno.” (1949b:154). Es precisamente este autor el que haga una aproximación general de gran interés sobre el yacimiento, que sumado a los análisis de su arquitectura andalusí desarrollados por L. Torres Balbás y a la elaboración del primer plano topográfico del yacimiento (Torres, 1957), permitan encuadrar finalmente su cronología a la época de ocupación islámica de la Península Ibérica.

Aunque sin poder resolver las cuestiones referentes a los materiales de época romana que aparecen en el yacimiento, véanse monedas romanas (Jiménez de Gregorio, 1950).

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Cedillo, C. de (1926) "Antigüedades toledanas. La ciudad de Vascos", Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. Arte, Arqueología, Historia. Año XXXIV-Primer trimestre, nº4, pp. 5- 15.

Jiménez de Gregorio, J. (1949a) "La ciudad de Vascos (Aportación al estudio arqueológico de la Jara)", Archivo Español de Arqueología 22:75, pp. 175- ss.

- (1949a) "La ciudad de Vascos (Estudio arqueológico)", Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Nº 62- 63 (1948 enero / 1949 diciembre), pp. 153- 180. Texto completo (accesible marzo 2011).

- (1950) "Hallazgos arqueológicos en la Jara", Archivo español de arqueología, 23:78 pp. 99.

Torres Balbás, L. (1957) "Arte hispano-musulmán hasta la caída del califato de Córdoba", Historia de España de R. Menéndez Pidal; España Musulmana, vol. V Madrid, Edit. Espasa-Calpe; pp. 331- 785.

¿Cual es la investigación actual?

Las excavaciones sistemáticas del yacimiento se iniciaron bajo la dirección del Dr. D. Ricardo Izquierdo Benito en el verano de 1975, estando entonces subvencionadas por la Subdirección General de Excavaciones Arqueológicas del Ministerio de Educación y posteriormente de Cultura. Desde el año 1983, al asumir las competencias en arqueología, las excavaciones de Vascos se integraron dentro del plan general de excavaciones arqueológicas de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la cual ha seguido subvencionando los trabajos que se han mantenido en el lugar de una manera ininterrumpida.

Desde que se iniciaron los trabajos se han excavado las siguientes áreas:

    1975- 1978: Zona interior de la Puerta Oeste.

    1979- 1980: Zona centro al interior de la medina.

    1981- 1983: El Hammam o baño árabe del arroyo de la Mora.

    1983- 1988: La zona del “Portillo 5”.

    1984- 1994: La zona de la vaguada de la Alcazaba. Las tenerías.

    1995- 2001: La alcazaba. Intervenciones en las maqâbir (cementerios).

    2000- 2006: El área 3 del barrio de la vaguada.

    2007-2009:  Portillos y Puertas de acceso.

    2008-2010:  El barrio de la Puerta Sur.

Situación administrativa del yacimiento en la actualidad.

El yacimiento se encuentra en la propiedad particular “Finca de las Cucañas” en el término municipal de Navalmoralejo (Toledo) estando protegido por la declaración de monumento histórico-artístico del 4 de junio de 1931 (Gaceta de Madrid, nº 155), por lo que en la actualidad tiene la condición de BIC (Bien de Interés Cultural).

 

Horarios y acceso

Se puede visitar los sábados por la mañana del 16 de mayo al 31 de enero. Permaneciendo cerrado el resto del tiempo.

El acceso se realiza por un camino de tierra que nace en dirección este en el cruce de Navalmoralejo en la carretera CM-4100, de Puente del Arzobispo a La Estrella. El camino se interna por la finca de Fuentelapio, para continuar hasta la de “la Cucañas” donde se encuentra el yacimiento. En esta finca encontraremos indicadores que nos dirigirán a la ciudad de Vascos.

El acceso no es transitable para autobuses.

Se ruega a los visitantes que protejan y mantengan este monumento ya que nos corresponde a todos su preservación. Por ello se solicita que no se suban a las estructuras murarías, respeten las áreas excavadas y sigan los caminos marcados.

     

Ver Yacimiento arqueológico "Ciudad de Vascos" en un mapa más grande

Centro de interpretación

Centro interpretación 1

El centro de interpretación de la "Ciudad de Vascos" se halla ubicado en la población de Navalmoralejo, en las antiguas escuelas de dicha población. Su acceso es gratuito y para poder acceder se puede realizar solicitando la llave en el bar que hay enfrente del centro de interpretación.

           Éste es un espacio acondicionado para la explicación de los importantes restos del pasado histórico de esta comarca y en el que podemos encontrar a partir de una serie de paneles y un audiovisual, la evolución de la ocupación del territorio circundante a la Ciudad de Vascos a lo largo de la historia, y que permite conocer la importancia de este yacimiento.

Interior Centro Interp

En este edificio además podemos encontrar una muestra de algunos de los hallazgos materiales encontrados en el yacimiento, como pueden ser alquerques, mazos de cantero/minero, y una selección cerámica, que da idea de algunos de los más comunes hallazgos y que formaban parte de la vida cotidiana de la población de Vascos.

 


Ver Centro de Interpretación de Vascos y ubicación de otros yacimientos arqueológicos del entorno en un mapa más grande.

 

 

 

Aerea general de Vascos

 

 
La alcazaba y el río huso

(Click en la imagen para ampliar)